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6 de abril de 2014

ESOS PELOS


Son muchas las veces  que os hemos explicado (especialmente a nuestros alumnos en clase) como a través de los diferentes estilos de ropa, podemos analizar la evolución histórica de un país.
Hoy os queremos mostrar como el cabello y sus diferentes peinados, también han contribuido a esa evolución. 
Resulta curioso ver como peinados que están tan de moda hoy día tuvieron su origen tiempo atrás, en algunos casos, mucho tiempo atrás!

El característico peinado liso (tipo tabla) con flequillo que hace unos años tuvo gran protagonismo entre las celebrities, y por ello en la sociedad de a pie, debemos ubicarlo originariamente en el Antiguo Egipto.



En la época de los faraones el cuidado del cabello estaba muy extendido y era muestra de poder económico. Así, cuanto más rica era la persona más largo tenía el pelo. En este caso, tenían sirvientes destinados única y exclusivamente al cuidado del mismo. Quizás aquí podemos situar a los primeros peluqueros.

Si avanzamos en la historia, debemos detenernos en la Grecia Clásica.
Por todos es sabidos que los griegos cultivaban su cuerpo en la eterna búsqueda del ideal físico. El cabello no podía ser menos. Las mujeres griegas se peinaban con raya en medio y moño bajo. En ocasiones decoraban sus cabellos con trenzas y cintas e incluso se cambiaban el color.




Edad Media.
Como en etapas anteriores, el peinado era un "tipo de agente de diferenciación social".
Las mujeres, por lo general, llevaban el pelo largo (estaba muy mal visto llevarlo corto) y rizado.
Las mujeres más humildes se hacían dos trenzas que enroscaban, una encima de la otra, o formaban con ellas originales recogidos que podían adornar con flores.
Sólo las chicas jóvenes lo llevaban suelto.
Como nota curiosa de esta época quiero destacar que las leyes medievales afirman que tocar o arrancar parte del cabello sería castigado con fuentes multas económicas o castigos corporales.
Por otro lado, las tenacillas calientes aparecen el siglo XII




Entrados en el siglo XX podemos diferenciar entre:

1920
En París, en los años 20 la actriz Eva Lavallière le pidió a su peluquero algo especial para representar en el teatro a una mujer diez años menor que ella. Así nació el corte "à la  garçonne" que adoptaron otras famosas como Chanel y catapultó a la fama la también actriz Louise Brooks





Años 30.
Esta es la época del ondulado y los cabellos rizados. Por lo general el largo llegaba hasta los hombros y predominan los rubios platino.



Años 40 y 50.
El peinado de la época es el flequillo cucú, que consiste en una raya lateral haciendo que el pelo caiga sobre un ojo.
Contrariamente en los años 50 el look por excelencia fue el impuesto por Audrey Hepburn con su moño italiano y mini flequillo sobre la frente.



Años 60

La diseñadora Mary Quant puso de moda el corte "bob" que está a la orden del día. Consiste en una melena extra lacia y geométrica que deja la nuca descubierta.

 


Años 70
Esta es una de las épocas que más me gusta en cuanto a pelos se refiere. Encontramos un gran constraste, pelos largos (así tenían que ser) y extra lisos, y por otro lado el característico estilo afro




Años 80.
Terminamos nuestro repaso en esta década en la que todo vale, pero principalmente  se imita el estilo de las actrices de Dallas y Dinastia.





Como veis, a través de "esos pelos" que llevamos podemos situarnos en cada una de las diferentes etapas de nuestra historia. Y una vez más, vemos como lo que llevamos ahora tiene sus orígenes tiempo atrás.
Lo importe es llevar "esos pelos" a nuestro aire y al suyo, como no podía ser de otra manera, nuestro peinado nos define y dice mucho de nosotros!

Wingsgroup.es
Àngela Suau


2 de febrero de 2014

¡QUIERO CAMBIAR!




Son muchas las veces que nos miramos al espejo y no nos gusta la imagen que vemos reflejada, pues no nos reconocemos.

Es en ese punto (por el que muchos atravesamos) cuando deberíamos ver con normalidad pedir ayuda a un/a profesional.
Si cuando nos duele algo acudimos al médico ¿porqué cuando no sabemos que ponernos o queremos dar un cambio a nuestra imagen no acudimos a un estilista de moda?. Seguramente será porque esta profesión se ha rodeado de un halo elitista, frío y..... que  hace que en la mayoría de ocasiones no nos atrevamos a descolgar el teléfono y gritar ¡Quiero cambiar!.



Nuestra profesión es mucho más cercana de lo que parece y también mucho más bonita, pues ayudar a alguien a sentirse bien ( al cualquier persona independientemente de los 0 que haya en su cuenta corriente, pues contrariamente a lo que la mayoría piensa contratar los servicios de una estilista, o al menos a nosotras, es bastante asumible) no tiene precio.

Sabemos si somos alérgicos o no  a determinados medicamentos, que tipo de comida nos sienta bien, pero no sabemos que tipo de cuerpo tenemos y por lo tanto que prendas debemos usar, o qué colores son los que nos favorecen. Y la verdad es que teniendo estos conocimientos ganamos en autoestima y confianza y por lo tanto nos enfrentamos mejor al mundo.




Y es que, aunque no parezca real, esas famosa que vemos perfectas en las revistas están asesoradas por profesionales que les aconsejan sobre que looks son los más favorecedores.
A continuación os mostramos algunos ejemplos, del panorama internacional:




Y otros como los que mostramos a continuación en el que se ve notablemente el la labor de su estilista como Diane Kruger o Kristen Dunst





Mención especial merece Sarah Jessica Parker, quien, tras su paso por la serie Sexo en Nueva York, se ha convertido en un icono de moda a costa del trabajo de la estilista de la serie Patricia Field.




En el panorama nacional también tenemos algunos ejemplos como  Sara Carbonero, que aunque siempre ha sido guapa (y es tontería negarlo) ha ido depurando su estilo de la mano de la estilista Ana Antic.



Y otros como , Elsa Pataky, Patricia Conde...







Una imagen vale más que mil palabras, y aunque muchas veces sea injusto, sólo tenemos una primera vez para causar una primera impresión. Es por ello, que debemos dar la importancia que merece a la imagen que proyectamos (sin que sea necesario obsesionarnos con ella y convertirnos en una esclava de a misma) de la misma manera que dedicamos tiempo y atención a otros aspectos de nuestra vida (nuestra formación académica o profesional por ejemplo).
¡Sentirse bien es un lujo y está al alcance de todos! ¿Empezamos?


Ángela Suau

www.wingsgroup.es